Atrás dejó la bohardilla olvidada en un mundo vacio, donde contemplaba auroras tristes tras los visillos ciego.
Pasará inadvertida entre el bullicio que silba, mientras una caracola de alba cuidará su inocencia.
Camina tranquila, mientras la lluvia ya derramada ha dejado oculto su vacio caudal.
Es en ese instante, cuando un sonido amado, llega como un rayo débil abriendo sus párpados para llenarlos de belleza.






